Algunos ejecutivos de Paramount creen que la polémica tras la elección de Scarlett Johansson atentó contra los resultados de Ghost in the Shell.

Scarlett Johansson fue la actriz más taquillera del 2016, tras superar los números de actores como Robert Downey Jr., Chris Evans, Ben Affleck y Will Smith. Confiábamos en que la neoyorquina mantuviera esta buena racha para el 2017, con su rol protagónico en el live-action de Ghost in the Shell.

Pero los resultados han sido muy diferentes: la cinta debutó en tercer lugar de taquilla norteamericana, apenas ha recaudado $73 MDD a nivel mundial y se estima que sus pérdidas finales superarán los $60 MDD, convirtiéndose así en uno de los peores descalabros del año. ¿Cómo jutificar estos resultados?

La respuesta es lógica para Kyle Davies, jefe de distribución doméstica de Paramount y quien atribuyera estos números a la polémica suscitada tras el whitewashing de la Mayor Motoko Kusanagi.

“Teníamos esperanzas de mejores resultados domésticos”, aseguró en entrevista con CBC. “Creo que las conversaciones relacionadas al casting afectaron las reseñas. Se trata de una película muy importante para los aficionados al estar basada en un cinta anime japonesa. Siempre estás tratando que funcione al honrar el material fuente y hacer una cinta para el público en general. Es un reto, pero evidentemente las críticas no ayudaron”.

El whitewashing es uno de los problemas más recurrentes en Hollywood, pero pocas veces habíamos visto un descontento tan generalizado. Después de todo, muchos aficionados soñaban con la elección de Rinko Kikuchi y se mostraron decepcionados cuando la producción se inclinó por Scarlett Johansson. Parece poco probable que la industria cambia estas costumbres, pero estamos seguros que muchos estudios estarán pendientes de los números obtenidos por proyectos similares.